Determinador

Determinador

…el determinador es quien instiga, genera, provoca, crea, infunde o induce a otro para realizar una conducta antijurídica. Se exige que el determinador genere o refuerce en el determinado la definitiva resolución de cometer el delito…

Sentencia SP227 de 2024 de la Corte Suprema de Justicia de Colombia

Cuando era joven, universitario, en la Universidad de Antioquia, fue el mismo momento cuando el determinador fue gobernador de Antioquia, vaya momento particular de pertenecer a la universidad pública, que venía de la ola privatizadora instigada por este personaje cuando fue congresista, nos dejó la ley 30, la ley 100 y demás leyes que desgranaron la capacidad del estado y haciendo que la salud, la educación, los servicios públicos pasaran a ser de bienes de la nación a mercancías que se vendieran al mejor postor. Ya no era suficiente tener necesidad de conocimiento o de salud, ahora además era requerido que dichos servicios fueran pagados. A la universidad pública le fue mal, nunca tan mal como le fue al sistema de salud que dejó hospitales públicos cerrados en favor de centros de salud de garaje. Bueno hay que decirlo, también surgieron las universidades de garaje.

Trajo el hoy Determinador a Antioquia la idea de la privatización de la seguridad pública, el Decreto Ley 356 de 1994, conocido como el Estatuto de Vigilancia y Seguridad Privada, que pretendía regular en Colombia la prestación de servicios de vigilancia y seguridad privada por parte de particulares, con el objetivo de proteger la seguridad ciudadana y el orden público, que Cesar Gaviria firmó como presidente. El Determinador aplicó creando las Convivir, apropiándose además de la idea solidaria de las cooperativas, esta vez para manejar armas, inteligencia, dineros para pagar información, relacionamiento con las fuerzas militares, en concreto, la creación de ejércitos paramilitares en zonas urbanas y rurales.

Fue una época difícil para la seguridad, Medellín no ha sido fácil, la década anterior había estado determinada por el «no nacimos pa’ semilla» esparcido como análisis pero como realidad para los jóvenes populares de la época, Pablo Escobar imprimió la idea de que morir joven era posible y deseable si le dejábamos una nevera a la cucha, una moto al hermano menor y un hijo a la novia.

En la universidad se vivía un ambiente de tensión, había movimiento estudiantil y se practicaba el paro, las marchas, la asamblea, la pedrea. La confrontación de ideas era candente, pero estaban además las balas de por medio. La Universidad había vivido épocas de terror, en 1987 habían sido asesinados 17 estudiantes y profesores y esto que pasaba en los noventa no estaba ni desconectado ni había pasado. En Medellín asesinaron este año a los defensores de derechos humanos Luis Felipe Vélez, Héctor Abad Gómez y Leonardo Betancur Taborda.

Con el Determinador gobernando Antioquia, las Convivir eran la forma de generar seguridad, habían cuadras en Medellín por las que no se podía pasar y mucho menos si uno era joven y menos aún si uno portaba el carnet de estudiante de la Universidad de Antioquia.

Yo estudiaba y ejercía el Trabajo Social, me movía entre barrios populares y organizaciones de base, alguna red de Derechos Humanos y muchos jóvenes. Fue una época intensa. Posiblemente no sabía muy bien lo que estaba enfrentando y lo que estaba exponiendo. El Determinador impuso la idea general de que era posible tener una seguridad pública de forma privada, que los que tuvieran como pagar lo hicieran para cuidar sus bienes, sus «cabezas de ganao», sus fincas de la amenaza guerrillera, de la izquierda toda, todo aquel que pensara distinto o no tuviera lo suficiente y fuera amenaza para sus bienes y sus intereses. El paramilitarismo era la ley y estaba aceptado por ella, por el gobierno, por los gobernantes, por el capital, por los que mandan en este país.

Yo salí de Medellín en 1997, el destino, la mano de Dios, la necesidad de trabajo, el enamoramiento, la buena estrella, todas las anteriores. En 1998 asesinan a Jesús María Valle, defensor de Derechos Humanos que denunciaba las masacres hechas por grupos paramilitares, se había extendido esta forma de operación de seguridad privada, el Determinador además había hecho de las suyas en El Aro. En 1999 asesinaron al interior de la Universidad de Antioquia al profesor Hernán Henao, quien fue jefe mío cuando fui monitor a su cargo, meses después en ese mismo año también murió asesinado en el campus  Gustavo Marulanda, estudiante reconocido del movimiento estudiantil con el que conversábamos cotidianamente en mi época allí.

Y es el Determinador, pues impuso en los noventas la idea de que los servicios ahora son mercancía y si no tienes cómo pagarlos pues te mueres, a las puertas de un hospital o bajo las balas de quien si tiene como cuidarse. Recogió lo sembrado por Pablo Escobar, que pagaba a muchachitos para disparar, para ser sicarios, para ser kamikazes en moto, para entregar la vida al mejor postor, para matar al que señalen, para defender al Patrón, porque como no nacimos pa’ semilla, pues seamos abono. 1 Exportó esta idea al campo a sus fincas en Córdoba y de allí a toda la costa atlántica, a todo el país. La seguridad era privada, era posible, a pesar de la muerte que pudiera expandir.

Es el Determinador, en su nombre y en sus intereses, por sus animalitos de corral, por sus caballos y sus negocitos. El Determinador que vendió la idea de seguridad privada, paramilitar. Idea que compraron los gobernantes, los empresarios, los militares, las familias de bien, buena parte de la prensa.

Sobrevivir en Medellín cuando fui joven era un milagro, de verdad. Yo que andaba caminando cuadras y cuadras, que no me ocultaba en la noche, que subía y bajaba de los barrios, que iba a reuniones y participaba de las marchas estudiantiles, populares y sindicales.

En ésta época me molestó «Rodrigo D No futuro», como me molestaba el escrito de «no nacimos pa’ semilla» de Alonso Salazar quien años después fue alcalde de la ciudad, pues eran recordatorios inefables de mi escasa posibilidad de ser. Hoy me congracié con la película de Víctor Gaviria, me identifico con su personaje aunque sigo vivo, decidí otros caminos. Rodrigo decidió también abandonar la muerte ajena, preferir la propia al mal por mal. El Determinador sin embargo sigue creyendo que por no apretar el gatillo en contra de nadie, materialmente hablando, no es el responsable de la muerte y el dolor causado, sigue creyendo y muchos con él que el amor a la patria puede con todo y que patria son los animalitos, las vaquitas, los caballitos, las tierritas suyas y de los que son cómo él que defienden que lo privado está por encima de lo de todos, de lo público, del bien común.

Yo esquivé ese futuro probable, el no futuro avocado para los de mi edad no fue el mío aunque estaba en los lugares posibles.