Palestina, el experimento

Palestina, el experimento

El Experimento, una película del 2010 dirigida Paul Scheuring tiene como premisa principal estudiar en un ambiente controlado cuanto un grupo de personas aguantan ciertos tratos, en este caso el de la cárcel y que tanto cada persona asume el papel que le toca, presidiario o guardia de seguridad. Al final se toman en serio su papel, el experimento estaba condenado a fallar, la violencia emerge como salida el otro pasa a ser enemigo a muerte en un segundo, sin embargo hay alguien que piensa que no debe ser así.

La humanidad hiperconectada hoy acude, desde el celular a un experimento, cuanto como comunidad humana aguantamos la muerte de otro pueblo, qué tantas muertes resistimos, que tantas bombas dejamos que caigan, cómo funcionan drones, tanques, intimidación, política internacional, hambre, derrumbe de hospitales, desplazamiento, vejámenes, y un largo etcétera contra un pueblo entero, contra Palestina.

Este experimento en Palestina ya lleva dos años en ejecución, con momentos más crueles que otros, transmitido en directo, con discursos en la ONU incluidos, portadas de periódicos, video en directo, películas ganadoras de los Oscar, tiktok e instagram. Los muertos se cuentan por miles, niños, mujeres, ancianos los más. Toda la infraestructura civil fue derribada por misiles, hospitales, escuelas y universidades fueron blancos de la guerra, personal médico, periodistas, autoridades locales fueron asesinadas. El pueblo fue desalojado de Gaza, destruyeron todo, controlaron la vida cotidiana, sometieron a las personas al hambre, el hacinamiento, la falta de agua, de suministro eléctrico y un largo etcétera. Se violó toda la norma internacional, todo el derecho internacional humanitario se violó, no quedó en pie ningún edificio, ninguna ley, ningún derecho del pueblo palestino. Todo porque alguien señaló al otro como terrorista. No voy a justificar a Hamas, lo que hizo no es justificable. La guerra y la muerte no es salida para nada, la respuesta del país de Israel fue acabar con todo, borrar de la faz de la tierra, llevándose con ello la humanidad toda.

Luego de dos años se pudo llegar a acuerdos, se hizo un plan, pero ya estábamos hechos trizas. Del acuerdo no sé si funcionará o se respetará, espero que sí, pero lo que está claro es que el experimento fue exitoso. Se puede borrar al otro, bombardearlo, matarlo, desaparecerlo. Se puede acabar con un pueblo entero a la luz de todos y no pasa nada. Por más que se grite seguirán lanzando bombas.

Hoy en una sociedad hiperconectada la información nos ahoga y nos inutiliza, compartimos la información, replicamos y reposteamos, nos indignamos pero tiene poco efecto, casi nulo. Ni un presidente de alguna nación del mundo, ni un discurso en la ONU, ni un comunicado de una agencia u organización de derechos humanos, ni una flotilla internacional pudieron parar el lanzamiento de ningún misil. Ni siquiera los misiles provenientes de Irán. Ni la razón ni la fuerza. La vergüenza humana es lo que está pasando, el sacrificio al que en el futuro podremos estar sometidos.

Alguien en el futuro cercano podrá decir que cómo el Cauca es la cuna de la cocaína, entonces bombarden, arrasen, que paguen justos y pecadores, se saben dónde están los cultivos, hay mapas hechos con satélites y drones, dónde las escuelas de formación de los armados, se conocen los pueblos donde habitan los que cultivan y procesa, dónde duermen los que cuidan el negocio, dónde además se invierten en casas y apartamentos los frutos de la coca. Alguien podrá decir que no se pierde nada si cae una bomba en el Plateado, o en alguna vereda del Tambo o Timbiquí. Ya el presidente de Estados Unidos, que es uno de los científicos al frente del experimento ha declarado la guerra contra las drogas como su guerra y se declara el tráfico ilícito como terrorismo. Ya no más guerra política contra la izquierda, ahora la guerra es otra. La guerra ayer y hoy como motor de la economía del país del norte. La muerte como estandarte para su bienestar.

Y no digo que la bomba está lejos, en las últimas semanas hemos presenciado cómo se bombardean presuntas lanchas del narcotráfico en aguas del caribe y del pacífico. Ejecuciones sumarias, sin juicio ni pruebas. Una lancha rápida, es suficiente para que sea considerada un blanco. ¿Cuánto pasará para que caiga un misil en tierra colombiana, en el Cauca?

Ante la posición del gobierno de Estados Unidos algunos políticos y líderes de opinión en Colombia creen que no hay nada de malo que se bombardeen a las presuntas lanchas del narcotráfico, se lo merecen y es lo que hay que hacer. Estas mismas personas justificarán la bomba en la vereda lejana de su apartamento en Bogotá o Miami. El experimento ha sido exitoso, algunas personas, así sean miles, son, pueden ser sacrificados en nombre de la guerra.

PD1. En el auge del paramilitarismo en Colombia las masacres salían como noticias en en los periódicos del día anterior, tampoco eso detuvo el baño de sangre. Lo sabíamos e hicimos muy poco como humanidad.

PD2. Sobre Palestina

Palestina, un territorio no reconocido, invisible, con una población que no pertenece a nada, en medio de una geografía agreste, un territorio de paso, en medio del medio. Por allí han pasado guerras y ejércitos, han pasado los grandes y los pequeños. Un territorio en el que han nacido las grandes religiones, pero tampoco eso les pertenece. Han estado y se han quedado en la orillas de la orilla, no son una población periférica, son un pueblo sin nación. Un pueblo con una larga historia pero recogida en libros de otros.

Un muy breve recuento del sometimiento

Un pueblo sometido a múltiples intereses, desde la antigüedad, el imperio egipcio, los asirios, Babilonia, Mecedonicos, Ptolomeos y Seléucidas, el Imperio Romano en las auroras de la nueva época, y luego en manos del imperio romano de oriente, Bizantino. Luego llegaron los Califatos Árabes, los Imperios Selyúcida y Fatimí, hasta los cruzados europeos que tuvieron un tiempo allí. Por los mil quinientos de nuestra era llegaron los Otomanos hasta su caída luego de la primera guerra mundial donde llegaron los ingleses, los que a través de la Declaración Balfour en 1917 se propuso la creación de un estado judío, que se recoge luego en la Resolución 181 de la recién creada ONU en 1947. Se crea el estado de Israel y los vecinos del territorio Palestino, Jordania y Egipto toman lo que Israel no alcanza a tomar luego de la Guerra Árabe-Israelí en 1848 donde el Estado de Israel expande las fronteras propuestas por la ONU.

Desde 1948 a la fecha han ocurrido diferentes momentos de guerra y tensión, con Israel y con otros vecinos de la región. A su interior se han gestado varios movimientos, algunos más políticos y otros más militares, La OLP, varias intifadas, la Autoridad Palestina surgida de los acuerdos de Oslo en el 93, Hamas y Fatah que se suman a la división del territorio a causa de la expansión del estado de Israel (Gaza, Cisjordania, Jerusalén del Este)